El Museo de la Shoá de Uruguay llega al Instituto Crandon de Montevideo
El encuentro fue coordinado por la maestra Flavia Valdez, quien nos recibió junto a las docentes Laura Abasolo, Agustina Chiparelli y Ana Clara Pazos.
Los niños se mostraron atentos, curiosos y muy receptivos a lo largo de la charla. Fue alentador comprobar que las maestras ya habían comenzado a trabajar la temática, lo que permitió un valioso intercambio durante el espacio de preguntas. Conceptos fundamentales como Holocausto, Shoá, guetos, campos de concentración y de exterminio fueron explicados y reafirmados, consolidando el aprendizaje de los alumnos.
Cuando llegó el momento de narrar la historia y las vivencias de mi padre, Samuel Veinstein, bendita sea su memoria, los niños escucharon con profundo interés. A través de su relato pudieron tomar conciencia de lo que debieron enfrentar los judíos durante la Shoá.
Para mí fue una experiencia profundamente significativa: llegar a casi 90 alumnos que me escucharon con respeto y atención.
Al despedirnos, sentí que algo valioso había quedado en cada uno de ellos: la comprensión de que la Shoá no es solo un capítulo del pasado, sino una memoria viva que nos interpela y nos compromete.
Porque recordar no es solo un acto de memoria, sino una semilla de esperanza que se proyecta hacia el futuro.
Agradezco a las docentes y, en especial, a Carina Patoka por esta oportunidad.-