Repercusiones de la emotiva presentación del libro “Mayn Shtetle Belz- Mi pequeña ciudad”, de Sebastián Taranto Veinstein (Z”L)
Escribe el Lic. Rafael Winter (Rufo)
La semana pasada se llevó a cabo en la Kehilá un acto emotivo, con numeroso público, un homenaje al muy prematuramente fallecido hace cinco años, Sebastián Taranto Veinstein (Z»L), a través de la presentación de su libro basado en su tesis, por parte de su familia: su mamá Sandra, su papá Elías y su hermano Mauricio.
El libro se titula «Mayn shtetele Belz» con el cual recibió el título de Lic. en Comunicación Orientación Audiovisual de Universidad ORT.
La figura de su abuelo Samuel, sobreviviente de la Shoá, ocupa lugar central en el libro y en la historia de Sebastián.
En cuanto al evento en sí, fue conducido con una entereza, una fortaleza anímica impresionante por su mamá Sandra, quien es además un baluarte, un pilar de nuestro Centro Recordatorio del Holocausto desde hace varios años.
Además de sus palabras muy emotivas, escuchamos también las conceptuosas palabras del tutor de Sebastián, Mag. Gerardo Castelli, y el brillante mensaje de nuestro compañero Prof. Andrés Serralta, profesor e historiador.
Al tiempo que en pantalla se veían imágenes del querido Seba y su familia, en distintas etapas y momentos.
El evento concluyó con un Kadish en memoria de Seba.
Será recordado eternamente.
¡Zijronó livrajá! Bendita sea su memoria.
A continuación, las palabras de Sandra Veinstein, la mamá de Seba, nervio motor del homenaje
Al culminar la presentación, Elías, el padre de Seba, me dijo algo que me quedó profundamente grabado: la palabra que más repitieron todos los que nos saludaron fue “emoción”.
Y ahora, al reflexionar, entiendo que esa emoción fue mucho más que un simple sentimiento pasajero.
Emoción que proviene del latín *emovere*, que significa “remover”, “mover”. Es esa fuerza poderosa que nos saca de nuestro lugar seguro, que toca lo más profundo de nuestro ser y nos transforma.
Esa emoción que se sintió en ese momento fue un encuentro con el alma de Sebastián, que sin duda alguna tocó a cada uno de los que estaban presentes.
Para nosotros, esta presentación fue mucho más que un acto público. Fue un puente hacia el alma de nuestro hijo Sebastián, una forma de honrar su memoria viva, su espíritu que sigue acompañándonos en cada paso que damos.
Cada página del libro guarda un pedacito de Seba y de nuestra historia familiar. Cada persona que se llevó un ejemplar no solo llevó un libro, sino un fragmento de nuestra vida, un testimonio de un sobreviviente de la Shoá.
Estoy convencida de que esa emoción compartida, esa huella que quedó esa tarde, es el legado más hermoso que podemos ofrecer en memoria de nuestro hijo Sebastián Taranto.
Quiero agradecer a Rafael Winter, quien al terminar nos convocó a decir el Kadish, ese rezo tan significativo para los judíos, que rezamos en memoria de quienes ya no están físicamente con nosotros.
También, agradecer al Semanario Hebreo y a su directora, Ana Jerozolimski por la invitación a la presentación y por publicar estas palabras.-
