El Centro Recordatorio del Holocausto de Uruguay acompaña las sentidas palabras de Julio Rosenblatt alusivas a la memoria de la Shoá
«Mi memoria contra el olvido: 27 de enero»
Hoy, 27 de enero, mientras el mundo conmemora la liberación de Auschwitz por las tropas soviéticas, yo no solo recuerdo un hecho histórico; yo vivo el duelo de mi propio linaje. Al abrirse aquellas puertas en 1945, el horror quedó expuesto ante los ojos del mundo, revelando el vacío que el nazismo dejó en mi familia. Para mí, esta fecha es un altar donde pronuncio los nombres de mis parientes directos, hombres, mujeres y niños de Beiseforth Rinteln y Schötmar que fueron víctimas de una crueldad sistemática y a quienes hoy decido rescatar del silencio.
Llevo conmigo la ausencia de Max Rosenblatt y de Julchen Wolf (nacida Rosenblatt), quien fue asesinada junto a su hijo; recuerdo también a Max Wolf y la tragedia de Betti Katz (nacida Rosenblatt) junto a su esposo Salli Katz y su pequeña hija Doris, una vida apenas comenzada que fue truncada por el odio. No olvido a Levy Rosenblatt (Leo), ni a Auguste Rosenblatt, quien pereció junto a su esposo Samuel Roth y su hija Gretel. Cada uno de ellos representa un proyecto de vida, un afecto y una historia que me pertenece y que hoy reivindico con dolor pero con profundo orgullo.
Mi memoria alcanza también a Gerhard Rosenblatt y a Leopold Rosenblatt, cuyas vidas fueron arrebatadas, dejando un hueco imposible de llenar en nuestro árbol familiar. Pienso con especial pesar en mis familiares de Rinteln y Schötmar: en Hette Katz, su esposo e hija, y en Else Katz, quien fue asesinada junto a su esposo y sus tres hijos. La magnitud de esta pérdida —familias enteras borradas de la faz de la tierra— es la razón por la cual mi voz no puede ni debe callar en este día de reflexión universal.
Pronunciar sus nombres es mi acto de resistencia. Al nombrarlos, impido que el objetivo final de sus captores se cumpla; ellos querían el olvido, pero yo les doy permanencia. Sus vidas, aunque cortadas por la barbarie, siguen vibrando en mi identidad. Este 27 de enero, mientras el mundo dice «Nunca más», yo miro mi historia y prometo que la luz de los Rosenblatt, los Wolf, los Katz y los Roth seguirá encendida a través de mis palabras y mi recuerdo, honrando su existencia por encima de la tragedia que los separó de mí.
¡No son números son personas!.-