Homenaje del Centro Recordatorio del Holocausto de Uruguay
Venancio Ramis, héroe rescatado a tiempo
Por el Dr. Israel Jamitovsky
Fuente: www.aurora-israel.co.il
Es, por cierto, conocido el fenómeno de los sobrevivientes del Holocausto que guardaron silencio sobre su dura vivencia; sus descendientes no preguntaron y, cuando quisieron hacerlo, ya no había a quién indagar. Este fenómeno no solo se registró entre judíos; es también el caso del catalán Venancio Ramis, cuya historia aflora en el excelente volumen Estación de Francia (234 páginas, Amazon), escrito por su hija Lydia Ramis Suñé, que vio la luz hace escaso tiempo en Barcelona.
Venancio Ramis nació en Barcelona en 1922. Se casó, tuvo tres hijas y trabajó en una empresa privada. Falleció en 1999 y su esposa en 2006. Años más tarde, Lydia se topó con diarios íntimos elaborados por su padre entre 1940 y 1945 y, luego de desplegar un considerable esfuerzo, logró descifrarlos y rescatar las hazañas que su padre jamás relató por causas que la misma autora invoca minuciosamente. Como bien señala, fue como encender una luz en una habitación cerrada durante décadas.
Esta postura no fue casual. Venancio Ramis fue siempre un hombre comprometido. Con apenas 16 años de edad, solía conducir ambulancias del Socorro Rojo que transportaban a republicanos heridos y muertos a causa de los bombardeos sufridos por la ciudad de Barcelona durante la Guerra Civil Española. Este choque con las víctimas a una edad tan temprana seguramente incidió en su sensibilidad y compromiso con las víctimas del régimen nazi.
La Guerra Civil Española y la derrota republicana lo conmovieron profundamente. En la Barcelona de 1939 reinaban las delaciones y los fusilamientos; en esta angustiosa coyuntura, Venancio Ramis apostó por la resistencia silenciosa.
Con apenas 19 años de edad, fue reclutado por el médico del Consulado Británico, el Dr. Isidoro Reyes Gaviño, en calidad de miembro del Ejecutivo de Operaciones Especiales, conocido por las siglas SOE, que apuntaba a prestar ayuda a los movimientos clandestinos y de resistencia locales. Su nombre en clave era Agente 430.
La rama española de la organización se ocupaba de aquellos judíos y opositores al nazismo que habían logrado cruzar los Pirineos provenientes de Francia; como es sabido, no todos tuvieron éxito. Venancio solía recogerlos en esta área; en otras ocasiones lo hacía con los que llegaban por tren a la Estación de Francia de Barcelona, así como con los que arribaban por barco a la Costa Brava. Luego de ser vestidos y alimentados, venía la parte más difícil: sacarlos de España vía Portugal, Gibraltar y el norte de África; el destino final era Estados Unidos. Lydia señala que, cada vez que su padre rescataba a un refugiado, escribía un número en su cuaderno —nunca un nombre—, presumiblemente para no olvidar.
Con mucho tino, la autora del libro señala que su padre vivió una doble vida durante cinco años. Sumido muchas veces en el silencio, desplegó un heroísmo que no trascendió ante un riesgo constante y permanente. A instancias de la Fundación Raoul Wallenberg, el Ente de Correos de Israel emitió hace algo más de dos años cuatro planchas de sellos en homenaje a Venancio Ramis: una acertada medida y un merecido reconocimiento.
Digna hija
Lydia Ramis Suñé es actualmente empresaria de medios de comunicación y periodista catalana. Colabora con periódicos judíos de España y México, y es miembro honorario de la Fundación Raoul Wallenberg. En este volumen, amalgama el criterio cientificista y el rigor metodológico que requiere una investigación histórica seria con la vivencia personal y, en especial, el silencio guardado por su padre en vida, de tal suerte que, desde un principio, el libro atrapa al lector. Rescata del olvido una historia memorable y un valioso legado.
Es, entre otros, miembro de la Asociación de Relaciones Culturales Cataluña-Israel y hace escaso tiempo visitó Israel presentando su libro en distintos ámbitos del público hispanohablante. Con mi señora tuvimos el gusto de conocerla personalmente y departir con ella en el centro Sarona de Tel Aviv.
Un gesto que lo dice todo: fiel al legado de su padre, Lydia Ramis decidió donar todos los beneficios de la venta de este libro a favor de la Fundación Afikim de Jerusalén, que opera en favor de familias indigentes. La dedicatoria a su padre al comienzo del libro conmueve:
A ti, que elegiste el silencio para proteger la vida.
A ti, que fuiste valiente sin alardes,
que ayudaste sin testigos,
que arriesgaste sin esperar nada a cambio.
A ti, que no llevabas uniforme ni armas,
pero combatiste el miedo con coraje sereno.
Que viviste entre sombras para que otros
pudieran caminar hacia la luz.
Que fingiste una vida normal mientras salvabas
otras en secreto.
A ti, que no buscabas gloria ni gratitud,
y, sin embargo, tejiste con tus manos una
red invisible de esperanza.
Que entendiste que la verdadera dignidad
está en el gesto anónimo,
en el acto silencioso que cambia un destino.
Y a los hombres y mujeres
que salvaron a otros sin ser nombrados,
sin dejar huellas, pero que cambiaron el
curso de miles de vidas.
Que su memoria no se pierda.
Que su ejemplo nos guíe,
y que su historia, al fin, sea contada.-